Especiales 24 HORAS DE LE MANS

PECHITO SE GANÓ OTRA OPORTUNIDAD !!!

20/06/2024. Luego de ser desplazado del equipo Hypercar, una inesperada circunstancia lo devolvió a la butaca del Toyota # 7 para disputar la mítica prueba. Donde, a despecho de su inactividad sobre el auto, los problemas propios y ajenos que siempre proponen las “24” y una rivalidad como nunca se vio en la clase mayor, José María López, a los 41, entregó una prueba formidable de su capacidad a sólo 14 segundos de acariciar una nueva gloria en forma absoluta. Entretelones que asombran, como la imagen de apertura, donde los integrantes del equipo ganador –Ferrari- aplauden la llegada del piloto argentino…

La lesión de clavícula de Mike Conway, luego de un accidente entrenando en bicicleta, le brindó a José María López una posibilidad impensada.

Cuando el argentino se aprestaba a correr las “24” en la clase LMGT3 sobre el Lexus #87, al cual fue 'derivado' por Toyota luego de llamar a Nick De Vries para ocupar su lugar en la tripulación del Hypercar, el accidente de Conway lo devolvió a la butaca del GR010 Hybrid.

Un “ascenso” que llegó, inesperadamente, luego de un pedido oficial de la marca y que se concretó a pocos días de una carrera que para esta 92ª edición (celebrando el centenario de su primera realización) se presentó exigente como pocas veces en su historia. Al respecto, y dicho sea de paso, para que los menos informados tengan una idea: la épica que propuso el film Contra lo Imposible (Ford Vs. Ferrari) quedó “a la altura de un poroto” comparado con lo que sucedió en estas últimas 24H de Le Mans, especialmente, para Pechito y la tripulación del Toyota #7

Una participación que, luego de entrenamientos y clasificación, había condenado al auto en cuestión a largar último entre los 23 Hypercar participantes. Un trompo, a cargo de Kamui Kobayashi, que trajo una bandera roja, hizo que el #7 fuera penalizado con la quita de todos los tiempos conseguidos en las distintas sesiones, mandándolo al fondo de un nutrido pelotón compuesto por varios Ferrari, Peugeot, BMW, Cadillac, Porsche, Lamborghini e Isota Fraschini, nada menos!

El segundo, y no menos dramático acto, sucedió cuando en el Warm Up previo a la largada, Nick De Vries, reemplazo original del argentino y ahora compartiendo la conducción del  #7 con Kobayashi y López, estrelló el Toyota contra la cola del Lexus #87, paradójicamente, el auto con el que Pechito iba a  participar en LMGT3 en estas mismas “24”!!  Con el frente del auto destrozado, el auto llegó a boxes por sus propios medios con De Vries al comando, y de inmediato comenzaron los frenéticos trabajos para su reparación.

Con la incertidumbre que supuso ser el estado en que había quedado el Toyota #7 luego del choque y la reconstrucción a la que fue sometido, desde el último lugar entre los poderosos Hypercars, y otra vez con De Vries al volante, se iniciaron unas nuevas 24H de Le Mans con un piloto argentino tentando la victoria absoluta, tal como lo había logrado en 2021.

 De acuerdo a como se desarrolló la prueba, la decisión de Toyota no se puede cuestionar al optar por Pechito antes que por cualquier otro en reemplazo de Conway.






Una gran tormenta obligó a mantener la prueba neutralizada por más de cuatro horas, durante la noche y hasta el alba. Una mano impensada que le brindó una oportunidad a la estrategia del #7, permitiéndole al trío De Vries-Kobayashi-López avanzar, desde el 23° puesto, hasta integrar el top 12, aunque cercanos a los puestos de vanguardia dada las condiciones precautorias de la prueba, donde hubo hasta tres Autos de Seguridad que se relevaron conteniendo al lote de participantes.  

Sin embargo, los problemas no se acabarían allí para el Toyota #7. Cuando la victoria parecía dejar de ser una utopía, dos pinchaduras y un problema de merma en la potencia en el motor los retrasó del 3º al 6º lugar a pocas horas del final.

Pero allí, surgieron ‘golpes de escena’ muy propios de Le Mans donde la leyenda y lo mítico se confunden con la realidad, en una prueba de velocidad y resistencia de todo un día (un campeonato, dentro del campeonato !!)  Cuando todo parecía perdido para el #7, un roce de la Ferrari #51, a la sazón puntera, con el Toyota #8, obligó al abandono de la primera y al sensible retraso del GR010, algo que sumado a varios problemas con los Porsche, volvió a poner a Pechito en el podio. Desde allí, el argentino desató su desafío, brillando bajo la lluvia y con unas tandas de carrera memorables a su cargo, se puso a tiro de las dos Ferrari oficiales.

Pechito concretó su amenaza cuando se ubicó 2º y luego logró llegar a la punta a falta de una hora y cuarenta minutos para el final, pero…

Una nueva merma de potencia en la última hora, más un trompo del cordobés por un problema en el software que le provocó un problema de tracción al auto, le hicieron perder valioso tiempo, permitiéndole a la Ferrari 499P de Nielsen recuperar el liderazgo con un cierre de carrera absolutamente insuperable!!

 A una hora del final, y con nueve Hypercars en la misma vuelta, la Ferrari #50 era líder, con Pechito a 32s y en “modo ataque”. Media hora después, la ventaja casi era la misma -41s-. Luego de 23h45m de carrera, la brecha se achicó a 25s. Y finalmente, la ventaja a favor del auto de Maranello sobre el Toyota “argentino” fue de apenas 14s221, en una de las definiciones más cerradas de la historia !!

Para esto, José María Lopez, había conducido durante sus turnos más que ninguno de sus dos compañeros: fueron, 9h03m, durante las cuales giró en 115 de las 311 vueltas que dio el auto, logrando la 2ª vuelta más rápida del GR010 después del RV absoluto de la carrera a cargo de su compañero Kobayashi.

Con lágrimas enturbiándole la visión, por el esfuerzo, pero más porque la victoria se le había vuelto a escapar por los detalles que siempre propone Le Mans, y consciente de que esos metros hasta el banderazo significaban poco menos que su despedida a una victoria absoluta en “el evento deportivo más importante del mundo”, sin embargo, el argentino recibía un espaldarazo sin igual.

Al paso del Toyota  #7 por la línea de meta final y mientras la Ferrari ganadora con Nicklas Nielsen celebraba el giro triunfal, sus compañeros Miguel Molina y Antonio Fuoco saltaban a la pista y, con aplausos y respeto (se ve en nuestra apertura!) reconocían el “capolavoro” de Pechito en lo que sin dudas fue su mejor performance en la legendaria carrera y una de las mejores de toda su campaña.

En una remontada hacia el triunfo que podría haber sido con ribetes épicos y que, muy probablemente, le haga pensar a Toyota en “darle otra oportunidad". Sin dudas, Pechito lo merecería….

ROD

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