Industria Automotriz CONFLICTO

RUSIA AMENAZA CON NACIONALIZAR PLANTAS AUTOMOTRICES

10/03/2022. Moscú estudia hacerlo con las fábricas de marcas extranjeras instaladas en su territorio que, a raíz del enfrentamiento ruso-ucraniano, hayan detenido su producción...

Nueva alternativa de posibles consecuencias que afrontan las empresas automotrices extranjeras que están abandonando el mercado ruso, temporal o definitivamente y que, como paso previo, hayan detenido su fabricación, las que están amenazadas ahora por la toma de las mismas por parte de Rusia. Varias son las automotrices que se están desvinculando del mercado ruso, tanto las que tienen presencia fabril como las que participaban a través de importaciones

Ford, Hyundai, Toyota y VW anunciaron paros en sus fábricas alegando una u otra dificultad para aprovisionarse (aunque no se desentenderían de sus obligaciones con los empleados), mientras que Stellantis no manifestó que se vaya a ir, alegando que esto afectaría más a los rusos que a sus gobernantes. AvtoVAZ, que es en parte de Renault, quedaría al margen por su menor dependencia de las importaciones de componentes del exterior, aunque hoy ha tenido que detener la fabricación por falta de piezas y una de las pocas que se libró de esta engorrosa situación fue GM, que abandonó Rusia a fines de 2019, vendiendo su parte a AvtoVAZ.

Las fábricas de marcas extranjeras instaladas con problemas, sean de logística o que directamente cesaron su actividad como medida de represalia -solapando un apoyo a Ucrania por la invasión rusa-, no podrían evadir la medida, ya que para el gobierno ruso parecería no haber diferencia entre uno u otro caso para adoptar la drástica medida, sino que respondería a sus orígenes, habida cuenta de una virtual “lista negra”, en la que aparecerían EE.UU., Canadá, Europa, Japón, Corea del Sur, etc.

El secretario general de Rusia Unida, el partido en el poder en la Federación Rusa consideró que estos cierres son una “declaración de guerra” contra los ciudadanos de su país. Andrei Turchak declaró: “Rusia Unida propone la nacionalización de fábricas de compañías que anuncian su salida y cierre de producción en Rusia durante la operación especial en Ucrania. Tomaremos medidas en represalia, de acuerdo con las leyes de la guerra”.  Esto podría concretarse a través de expropiación o directamente mediante confiscación, alegando que se trata de una “guerra real” y el partido considera que debe hacer eso para proteger a sus ciudadanos.

En el caso de las fábricas de BMW, Mercedes-Benz o Daimler Truck -en colaboración con Kamaz-, debieron parar su producción obligatoriamente. El embargo de componentes de automoción hizo inviable que continuaran operando.

Y la situación no hace más que sumar tensiones. Las agencias de calificación de deuda empiezan a colocar a Rusia en el terreno del “bono-basura” respecto a que no creen que el país vaya a pagar sus deudas con el exterior en divisa extranjera, aunque disponga capacidad de pago en rublos y el porcentaje de la deuda sea relativamente pequeño.

Para colmo, la presión internacional sigue agobiando a la economía rusa, con una constante acumulación de empresas de todo tipo que anuncian que se van, provocando enormes aglomeraciones de personas en sus últimos días de actividad. El gobierno y sus líderes van hacia la autarquía económica, algo que no se veía desde el hundimiento de la Unión Soviética, 30 años atrás.

De producirse nacionalizaciones o expropiaciones en Rusia, esto sentaría un pésimo precedente, porque el dinero huye de los problemas, y cuando todo esto pase, su secuela no propondrá el mismo panorama que “cuando todo comenzó” con las radicaciones de automotrices y la fantasía de un mundo libre de barreras comerciales será poco menos que una utopía nuevamente.

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