Deporte GRAN CAMPEÓN

SEBASTIEN LOEB, NUNCA TAN ALTO

12/03/2018. Seis años después de haberse retirado del rally volvió el fin de semana en México y fue como si nunca se hubiera ido. Hasta que una filosa piedra impidió lo que para muchos hubiera sido “un milagro” menos para él…

A los 44 años, luego de una impresionante campaña con nueve títulos mundiales en WRC que culminó en 2012, Sebastien Loeb, volvió a competir en forma oficial en la especialidad como parte de un programa acotado que incluye, el citado Rally de México, el Tour de Córcega y el Rally de Catalunya con Citroën, el equipo en el que empezó su carrera deportiva.
Con su última y fugaz reaparición en WRC en el Rally Montecarlo de 2015, Loeb se mantuvo muy activo en otras categorías – Rallycross y Rally Raid, en ambos casos, con Peugeot- sin embargo, ninguna de ellas es compatible con el WRC.
Pese a haber vencido en seis ocasiones en la prueba mexicana, lo único que podía haberlo alentarlo a una performance similar era el clima y el ámbito que propone la siempre excitante carrera, ya que casi el 30% de los recorridos actuales eran totalmente distintos a los que el múltiple campeón francés recorrió en su cabalgata triunfal por las tierras de Guanajuato.
Tampoco lo alentaban demasiado los 500 kilómetros de tests previos recorridos en dos días, ya que si bien le iban a servir de orientación, los suelos europeos a finales del invierno, no tienen mucho que ver con los del fin del verano mexicano.
Sin embargo, el Gran Campeón no solo volvió a competir “de igual a igual” en una especialidad mundial luego de seis años de ausencia, sino que lo hizo como en cualquiera de las 79 victorias en WRC, pasando a liderar la carrera en el segundo día de competencia, luego de largar en la posición 11ª y frente a lo mejor de la especialidad en pilotos y autos.
Todavía quedaba bastante por correr y sus rivales (el español Sordo con Hyundai y su compañero en Citroën, Meeke) lo amenazaban desde muy cerca, pero el gran campeón estaba dispuesto a dar batalla.
Y en eso estaba cuando un inoportuno pinchazo impidió, quizás no la victoria final (ganó Ogier y Loeb finalizó 5º), aunque si el desafío, no solo para Loeb, sino para todos los que hubieran querido medirse con él, ni más ni menos que la élite del rally mundial actual (“me encantó volver a estar en punta, pero no tanto cambiar una goma”, fue su “muy elocuente” confesión al final de la prueba).
De ahora en más, las dos carreras que comprenden su acotado programa anual, van a ser esperadas con otra expectativa, un incentivo extra para el WRC y nuevos desafíos para el Gran Campeón, quien volvió demostrando que “sigue volando alto” y todo hace suponer que volverá a intentarlo.






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