Especiales CELEBRANDO LA LEYENDA

TARGA FLORIO É COSA NOSTRA!!!

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09/05/2017. Añorando su historia de caminos trajinados por legiones romanas y ‘padrinos’ de la mafia, la mitológica prueba cumplió 111 años el pasado 6 de mayo…

Porsche creó el 908/3 para reemplazar al imbatible 917 en los revires de la Targa Florio. Debutó ganando allí en 1970 con Siffert-Redman, nótese la ubicación del público...

Pocas actividades hicieron más famosa a la isla de Sicilia más que el cine y el automovilismo.
La primera, a través de la saga más grandiosa de la historia del celuloide: “El Padrino” (con protagonismo excluyente de la pequeña ciudad de Corleone, Palermo, actualmente, con 12.000 habitantes); la segunda, celebrando la Targa Florio, una de las mayores experiencias del mundo en carreras contrarreloj por rutas abiertas.
La prueba siciliana fue una de esas competencias que permanece –férrea- en la mente de los fanáticos del automovilismo, no solo porque su auge tuvo lugar en una época brillante del deporte-motor, sino porque su particular mezcla de modernismo (la constante renovación técnica de los autos) y tradición (el varias veces centenario escenario), hizo de la prueba creada por Vincenzo Florio en 1906, un acontecimiento imposible de superar y olvidar.
El noble deportista siciliano, que fue el primero de la isla en importar un auto desde el extranjero, también fue el dueño de la idea de realizar una competencia de resistencia para hombres y máquinas por caminos y rutas abiertas entre las montañas de su Sicilia natal.
La primera edición se disputó el 6 de mayo de 1906 y la ganó Alessandro Cagno, con un Itala, en 9h32m20s a un promedio de 46,805 km/h luego de tres vueltas a un circuito de 148,823 kilómetros de largo, que tenía 108 curvas entre montañas que nunca bajaban de 300 metros sobre el nivel del mar en su punto más bajo.
Con la evolución técnica de los autos a través de las décadas, los Sport y prototipos que participaban en el campeonato mundial de resistencia, que incluía a la Targa Florio (entre 1955 y 1973 y salvo en 1957, cuando se disputó como prueba de regularidad para vehículos de todo tipo), eran poco menos de “F1 carrozados” (al punto que, varios de ellos, utilizaban los mismos motores y transmisiones que los F1 reales), lo que generó no pocos accidentes con secuelas fatales, tanto para público como para participantes, por lo que su peligrosidad (a pesar que rara vez se superaron los 120 km/h de promedio) la encasilló como prueba de rally y más tarde, directamente, condenó su realización como competencia de resistencia y velocidad (se disputó hasta 1977).
Paradójicamente, Florio jamás ganó la carrera que creó y su mejor resultado fue el segundo puesto conseguido en 1909, detrás de Francesco Ciuppa.

Desde su creación, la Targa recibió a los grandes protagonistas de la historia del automovilismo, como el propio Enzo Ferrari, quien corrió en 1919 con un CMN, y el mismísimo Juan Manuel Fangio, que fue tercero con una Maserati A6GCM en 1953 y resultó segundo de Stirling Moss, ambos con Mercedes 300 SLR, en 1955.
Por sus vericuetos desfilaron como vencedores, Felice Nazzaro (1907 y 1913), Achille Varzi (1930 y 1934), Tazio Nuvolari (1931 y 1932), Luigi Villoresi (1939 y 1940), Piero Taruffi (1954), Arturo Merzario (1972 y 1975) los ingleses Stirling Moss y Peter Collins (1955), el sueco Jo Bonnier (1960), el alemán Wolfgang von Trips (1961), Oliver Gendebien (1958 y 1962), Ricardo Rodríguez (en 1962 compartiendo auto con el anterior y Willy Mairesse).
Una idea concreta de que tipo de competencia se trataba fue que la edición más veloz fue la de 1972 con victoria de Merzario-Munari (Ferrari 312 PB) a 122,537 km/h y la vuelta más rápida al trazado que fue más veces utilizado, el llamado “Píccolo delle Madonie”, la logró el finlandés Leo Kinnunen (Porsche 908/3) en 1970 en 33m36s a 128,571 km/h.
En su prolongada vigencia, varios fueron los “circuitos” utilizados; entre 1906 y 1911, se usó el llamado “Grande” de 146 kilómetros de recorrido; entre 1912 y 1914, se disputó la vuelta “Corta” a la isla de Sicilia, un amplio periplo de 979 kilómetros y entre 1919 y 1930, se corrió en el trazado “Medio” de 108 kilómetros.
Se volvió al “Grande” en 1931 (146 km) y luego, se usaron, el “Píccolo” entre 1932 y 1936 (72 km), el Parque de la Favorita (5,26 km) entre 1937 y 1940 y la vuelta “Larga” a la isla (1.080 km)) que, prácticamente, bordeaba todo el contorno de Sicilia y fue la de mayor kilometraje.
Por último, desde 1951, se empleó siempre el “Píccolo delle Madonie” de 72 kilómetros de extensión, escenario que se utilizó hasta la cancelación de la prueba a partir de la edición de 1977.
Respecto a las marcas, la que obtuvo mayor cantidad de triunfos fue Porsche (11), seguida por Alfa Romeo (10) y Ferrari (7) y si bien, fueron varios los pilotos que vencieron en más de una ocasión, ninguno lo logró en tres oportunidades: la Targa Florio era una carrera para especialistas.
Quizás por esta razón a Fangio no le gustaba mucho, Porsche hizo el 908/3 para que allí reemplazara al “irremplazable” dominador de los ’70, el 917, y la prueba era poco menos que una “cita de honor” para las marcas italianas.
Todos condimentos para hacer de la Targa Florio una competencia como ninguna, que marcó el auge del deporte-motor con una característica tan diferenciadora que la hizo inolvidable.
ROD

Moss y su Mercedes 300 SLR son ayudados a salir luego de un fuera de pista que casi le cuesta la victoria de 1955...

Una Ferrari 512S de los '70 en la Targa, pero extrañando Monza...

Con un Mercedes 300 SLR como este, Fangio fue 2º de Moss en 1955. También fue 3º en 1953 con una Maserati, aunque la Targa nunca estuvo entre sus preferidas...

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