Deporte F.1 y STC 2000

DE SUPERPOSICI?, MERECIMIENTOS…

26/11/2012. ?Y de la falta de tacto de los dirigentes del STC 2000 que no previeron correr, una hora al menos, el horario de su final en Potrero de los Funes para no encimarse con el G.P. de Brasil, a los merecidísimos títulos de López, Vettel y sus equipos.


Por un momento, todo fue confusión en muchos hogares argentinos. Es más, hasta se corrió el riesgo de graves conflictos familiares…
Fue cuando a eso de la una de la tarde de ayer, domingo 25, en la gran mayoría de las casas, la atención iba de la parrilla o la olla con los fideos, a las pantallas de los televisores.
Justo a esa hora, el inconfundible olorcito del asado a punto y el vapor de las ollas argentinas, mezclado con el aromático tuco casero, daban a entender que la voz de alerta, ”¡a la mesa…!”, estaba por hacer su esperada irrupción.
Preciso momento también cuando, el control remoto, pasó a convertirse en el protagonista excluyente del mediodía dominguero: al mismo tiempo y sin miramientos, se largaban el G.P. de Brasil de F.1 y la carrera de Potrero de los Funes del STC 2000.
Entre los clásicos, “¿para que me llamaron si la comida no está…?” de los convidados y los chistidos de los abonados al control remoto, el cuadro familiar se agravó cuando estos últimos, petrificados frente a los televisores, comenzaron a teclear frenéticamente el control saltando del 13 a Fox sin solución de continuidad…
Lo que siguió, fue un verdadero pandemonium, entre voces de protesta, más chistidos histéricos, gritos, un plato de fideos que pasaba sobre varias cabezas, el volumen del televisor a pleno, gritos más fuertes, un chorizo viajando ensartado hacia un plato a media altura, la secuencia del cambio de canal transformada en una sucesión de imágenes incomprensibles, algún que otro manotazo…en fin, un verdadero caos, que solo el vozarrón del “patriarca” de turno con un estentóreo “¡Che, basta…!!!” puso fin.

"Pechito" López en su hora más gloriosa, primer título en STC 2000 y como particular...!!!

La escena pudo repetirse en muchos hogares porteños y no era para menos: se definían los campeonatos de STC 2000 y de F.1, el mismo día…a la misma hora, en dos canales diferentes y justo a la hora del almuerzo más importante de la semana…
Un programa ideal para volver locos, o un poco más locos, a los ya de por si, estresados argentinos.
Haber vivido una situación similar fue lo que me llevó a parodiar la escena de los hogares de todo el país, invitándome a reflexionar sobre el tema.
Durante todo el año, los dirigentes del STC 2000 argentino buscaron las mil y una formas de hacer más atractivos los programas sabatinos y domingueros de su especialidad.
Los hubo de día y de noche, super 24, 16 y 8, en circuitos callejeros y pistas convencionales, con paradas para innecesarios cambios de gomas, de larga duración, con cambios de pilotos, con lastres, con grillas invertidas, etc, etc.
Puntualizamos nuestra forma de pensar al respecto cada vez que nos tocó opinar sobre la especialidad.
O sea, la categoría buscó casi todas las alternativas posibles y más, abonándose a una excluyente búsqueda de espectáculo, a menudo, a costa del aspecto deportivo.
Intentó así, una popularidad que estuvo lejos de conseguir, salvo en contadas ocasiones (p/ej, cuando en la “carrera del obelisco” orilló los 17 puntos de rating).
Entonces, a caballo de esto y de su libre albedrío en cuanto a la más absoluta libertad para darle vuelta como se le ocurra a su propuesta, ¿como el STC 2000 no tuvo en cuenta la superposición con el G.P. de Brasil?, y si lo tuvo en cuenta ¿cómo no instrumentó algo para evitarlo?.

Vettel flanqueado por Newey (izq.) y Horner (der.), los responsables del gran resultado.

Realmente, llama la atención, más allá que entendamos la importancia del cumplimiento de un horario determinado en una “pantalla caliente” como la de canal 13, medio que forma parte del Grupo Clarín, uno de los dueños de la categoría (¡¿?!).
Porque la superposición con la F.1, fue todo lo opuesto a lo que la categoría buscó siempre aún sacrificando, a veces sin miramientos, el tema deportivo como quedó dicho.
No obstante la sugestiva definición del campeonato, esto no hizo que tal definición arrojara otro resultado que no fuera el de una merecida consagración de José María “Pechito” López.
Tal como ocurrió con la F.1, coronando por tercera vez consecutiva al alemán Sebastián Vettel, luego de que la marca Red Bull hubiera logrado una prueba antes el Campeonato Mundial de Constructores.
Hecho este último que suena hasta risible cuando lo propio intenta el STC 2000, que en realidad tiene apoyo oficial de la mayoría de las automotrices locales, aunque ninguna compite con productos originales, sino con “siluetas” equipadas con motor, gomas, cajas de velocidad, suspensiones, tanques de combustible, etc, absolutamente idénticos.
Volviendo a la coronación de “Pechito”, fue lo último que hubiera deseado el STC 2000. A partir de ser uno de los pocos pilotos montado sobre un auto de un equipo particular y sin ningún tipo de apoyo oficial por parte de Ford, marca que dejó la categoría al cabo de la temporada 2011.

López, el mejor piloto del año de STC 2000 aventajó por 6,5 puntos a Rossi

Esto magnifica el éxito, tanto de López como del equipo PSG que presentó la silueta Focus que manejó el cordobés, que estuvo bastante comprometido hasta una impresionante seguidilla de cuatro triunfos seguidos, después de pasada media temporada que inclinó la balanza a su favor.
Probablemente, la mejor expresión deportiva de una categoría que solo privilegia el espectáculo.
Espectáculo, precisamente, fue lo que se vio (zapping por medio…) en Interlagos, donde Sebastián Vettel demostró su verdadera estirpe de campeón.
Recuperándose de un roce que lo dejó último en la primera de las 71 vueltas, con una escalada fenomenal, en una carrera condicionada por tensión y lluvia y con la fuerte oposición del equipo más importante de la F.1, Ferrari.
A todo esto se superpuso el ahora convertido en el tricampeón mundial más joven de la historia (25 años), corriendo un gran auto de un equipo que no hace mucho tiempo atrás, era uno más de la larga lista de aspirantes al elenco estable de la F.1.
Enfrentando, nada menos, que al piloto más completo que tiene la F.1, Fernando Alonso, quien luego de una temporada excelente, no logró armar en torno a él, el equipo que hubiera podido proyectarlo con más argumentos hacia la corona.
Precisamente, lo que si había logrado quien en Interlagos se retiraba definitivamente de la F.1, un Michael Schumacher que supo armar su entorno dentro del equipo más controvertido y poderoso de la categoría, cuando cosechó seis de sus siete títulos mundiales de pilotos.
Sin duda, ambas transmisiones mostraron mucho más de lo que aquí intentamos comentar, pero así como ustedes, yo me quedé con ganas de verlo.
No me dieron los tiempos, a pesar de que dejé el control remoto “al rojo vivo” y precisamente, eso fue lo que me decidió a brindar esta opinión en este espacio.

Doble mérito de Vettel, el título y la calidad de su rival Alonso.

R.D.

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